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Gestión sostenible del agua

Es de sobra conocido que el agua es imprescindible para la vida: es el sustento de animales y plantas y forma parte del planeta en el que vivimos y la atmósfera que nos rodea.

Pero además, el agua es un elemento fundamental en el clima. Los intercambios de agua entre la tierra y el aire que se producen en el ciclo del agua son el motor que mantiene el equilibrio climático.

Debido también a esa estrecha relación, el Cambio Climático tendrá efectos directos sobre el ciclo de agua: los cambios afectarán tanto a la calidad como a la cantidad de agua disponible para los seres humanos y el medio ambiente. Además, es previsible que aumenten (en intensidad y frecuencia) los fenómenos climáticos extremos, como las inundaciones y las sequías.

Beber, lavarnos, cocinar, limpiar, regar... Estamos tan acostumbrados a disponer de agua en todo momento, que es derrochada como si fuera un recurso ilimitado: grifos abiertos innecesariamente, sistemas de riego anticuados, campos de golf en zonas secas, vertidos contaminantes... Pero el agua es un recurso valioso y limitado, como nos recuerdan los periodos de sequía. Es necesario que aprendamos a darle el valor que tiene para nuestra vida y para toda la vida del planeta.

Pautas a seguir y granitos de arena que aportar:

  • Abre el grifo únicamente cuando vayas a necesitar el agua y ciérralo inmediatamente, de este modo se ahorraran miles de litros que desperdiciamos sin ser conscientes de ello.
  • Vigila que los grifos estén perfecto estado y que no goteen.
  • Instala cisternas economizadoras en casa, o adapta las cisternas comunes introduciendo una botella de plástico llena de arena de tal forma que la capacidad del depósito disminuya, con lo que se ahorrarán 1,5 litros de agua cada vez que se use la cisterna.
  • Pon en los grifos atomizadores que disminuyen el caudal del agua y ayudan a economizarla.
  • Si puedes, recoge el agua de lluvia mediante cubos. Aunque este agua no sea potable, se puede usar para regar las plantas, planchar o limpiar.
  • A la hora de comprar nuevos electrodomésticos fíjate en su clasificación, cuanto más eficientes menos agua utilizarán.
  • Pon el lavavajillas y la lavadora siempre llenos, utilizarlos a media carga es una forma de desperdiciar agua y energía.
  • No tires el agua de hervir las verduras, con ella se pueden regar las plantas.
  • Lava la fruta y la verdura en recipientes en lugar de hacerlo en el fregadero o bajo el agua del grifo.
  • No tires el aceite al fregadero. Un solo litro de aceite puede contaminar hasta 100.000 litros de agua.
  • No utilices el inodoro como papelera.
  • Ten en el cuarto de baño un cubo para recoger el agua fría que sale del grifo mientras esperas el agua caliente para ducharte. Este agua se puede utilizar para limpiar.
  • Tomar una ducha supone utilizar un tercio del agua necesaria para un baño.